miércoles, 16 de octubre de 2013

AL SER PADRES CON AUTISMO HASTA LOS CUMPLEAÑOS CAMBIAN.

Alejandro cumple 6 años de nacido, ya tenemos la casa lista para su fiesta. Ahora duerme, en las paredes de casa hemos colocado frases que le indican lo que le regalamos a diario, vida, amor, respeto, esperanza, alegría, palabras, soplos, tranquilidad, caricias, besos, compañía,  saltos, giros, rupturas, dignidad, espacio, juegos...

El delicioso ser espectador de su lectura sin los frenos de las sílabas, si bien aún está empezando, suele deslizarse con suavidad sobre las palabras, generando con ellas una tonalidad musical. Al acostarse estaba emocionado, esperaba que mañana la piñata tuviera muchos regalos y que el tesoro del Tiranosaurio Rex lo pudiera encontrar en compañía de sus hermanos. Durante la semana coloreó los sobres donde van las sorpresas de los invitados e indagó con constancia sobre los posibles regalos para su día de nacimiento.

La piñata está llena de frases sobre cuanto lo amamos, papel picado, marcadores, lápices, resaltadores, manzanas, pelótas, figuras humanas, carambolos, granadillas, cauchos, y distintas figuras que le van a servir para que construya historias (eso esperamos). La torta de manzana la encargamos sin gluten, tenemos la vela de los seis años, que con seguridad prenderá y apagará una diez o más veces. 

Las diez pistas del tesoro del Tiranosaurio Rex ya están listas, en cada pista debe buscar información sobre el dino, para hacer diferentes actividades donde comparta con sus dos hermanos, tendrá encuentro con agua, arena, gallinas, hojas, dibujos, sabores y al finalizar el recorrido llegará a ese tesoro que desde hace varias semanas lo tiene emocionado.

Después o antes estará nadando en su piscina de bombas infladas, con muchos colores, donde su cuerpo desaparece al nadar en el aire. Por último le entregará a nuestros invitados una sorpresa donde va una foto enmarcada de él con sus dos hermanos, donde los marcos han sido parte de la producción pictórica del trío. 

Para este año estaba pidiendo juegos artificiales, tamaño lío, por fortuna el mismo solucionó el atolladero, al dibujar en una de las caras de la piñata un gran estallido de luces rojas que se ven bonitas en el cíelo.