sábado, 7 de diciembre de 2013

Padresconautismo. Afirmación 10: La comunicación no emerge de la cotidianidad o de la espontaneidad, se construye.


La comunicación no emerge de la cotidianidad o de la espontaneidad, se construye. 






No es posible devolver el tiempo para saber qué sería Alejandro en caso de haber permitido su libre albedrio comunicativo. Durante el año de negación, estamos hablando entre los tres y cuatro años, se hicieron muchos ejercicios en los que asumimos la necesidad de que el niño conociera el lenguaje escrito para poder desarrollar su comunicabilidad. A la par se trabajó en su corporalidad con miras a signar su cuerpo y el entorno cercano en el que se desenvolvía.

Incluso esto se hizo a pesar de nosotros, dado que previamente a nuestro reconocimiento de las expresiones de Alejandro pensábamos en no inducir trabajos intencionados de lectura y escritura antes de los siete años de edad. 





En este tiempo fue útil un juguete tipo robot que manejaba todo el alfabeto, con varias palabras correspondientes a cada letra. De igual forma el colocar palabras y frases completas en las distintas paredes de casa nos recordaba constantemente hacer distinto tipo de reiteraciones. Sin embargo lo más útil fueron las caminatas juguetonas por caminos veredales, el río y parques naturales, allí signar se hacía más asociativo, en tanto cada palabra se correlacionaba con otros elementos (estado, temperatura, textura, sonidos, formas, paisajismo, objetos, movimiento, posiciones, exigencias del terreno, juegos de altura, presiones, etc).





La naturaleza se convirtió en nuestra acompañante educativa  y comunicativa, brindando cobijo, alegría, risa, retos, refuerzos y lugares de llegada. A la par nosotros incrementabamos las exigencias de la propia naturaleza al solicitarle a Alejandro seguir cierto tipo de rutas y en determinadas condiciones. Por ejemplo, caminar descalzo por senderos pantanosos, jugar entre piedras de riachuelos, lanzar y recoger diferentes tipos de objetos, amasar tierra y pantano, ascender por rutas de mayor dificultad, asumir ascensos entre hierba y pasto alto, acercarse a cascadas, abrazar árboles y arbustos, acariciar múltiples texturas con diferentes partes de su cuerpo, dejarse cubrir (con hojas, tallos, flores y frutos), rodar por pendientes, deslizarse en largos toboganes de tierra con retornos exigentes, introducirse en túneles, saltar entre troncos, caminar con la manos...





Lugo del diagnóstico definitivo, empezamos a trabajar de manera más fuerte en el lenguaje gráfico y en las asociaciones que este permitía con su vida cotidiana. Llegaron los trabajos cognitivo conductuales que rápidamente fueron relativizados, para acceder a una escucha ampliada permanente que entre los cuatro y cinco años incluía esos encuentros con la naturaleza sumados a un intenso trabajo en casa que pasaba por el movimiento, el juego, la corporalidad y la reiteración en habilidades de atención y acompañamiento en el diálogo.






¿Por qué hacer esta descripción? Pensamos en los posibles caminos de acompañamiento comunicativo. El primero puede ser el énfasis absoluto en el lenguaje oral - proxémico - kinésico, es el que más encontramos en la literatura y en los manejos sugeridos para niños y niñas con expresiones de autismo.




El segundo está ligado a la derivación permanente al lenguaje escrito, como lugar que debe ser abonado para brindar al niño las herramientas que le permitan la construcción de los saberes sociales.


El tercero, que ha sido nuestro énfasis (sin desconocer que hemos abordado los dos anteriores), es la relación intencionada del cuerpo consigo mismo y con el entorno. En este énfasis el acompañamiento promueve la asignación constante de signos y la creación reiterada de puentes comunicativos. Los signos tienen relación con el relevo cultural y social, en este promovemos un lenguaje común que le permita a Alejandro reconocer aspectos de si y del entorno que le dan sentido a un lenguaje en contexto.



En la creación reiterada de puentes escuchamos con el alma y sensopercibimos el lenguaje común propuesto por Alejandro. Por eso en este caso las anotaciones están centradas en los silencios, los movimientos, los cambios de gesto corporal, las insinuaciones guturales, los juegos de palabras, las posturas,  y las acciones espontáneas. 

Nuestro entrenamiento es incompleto, aún tenemos muchos desaciertos en nuestro papel como intérpretes, permanentemente se atraviesan nuestros marcos referenciales y componentes ideológicos y sin embargo sentimos que nos acercamos lentamente a aspectos comunicativos de Alejandro que nos dan pautas para ser más respetuosos de sus intereses y devenires.




La comunicación que conocemos, la que nuestro uso neuronal apoya para poder sobrevivir y protegernos en términos naturales y societales, es la que asumimos como única. Y ello es un error, por lo menos eso pensamos ahora. 

Abrazos a todas y todos.