domingo, 10 de noviembre de 2013

Padresconautismo. Un buen apoyo musical potencia el desarrollo de la habilidad lectora


En esta búsqueda incesante de puertas abiertas que le permitan a Alejandro construir puentes comunicativos, hemos evidenciado la importancia de los trabajos musicales acompañados con textos tipo cuento. En nuestro país hemos encontrado cuatro producciones que han sido maravillosas para el trabajo con Alejandro, tres de ellas producidas por María del Sol Peralta. Sus títulos son: Sana que Sana, Tomatina Cura Todo y Concierto Animal. El cuarto trabajo corresponde a un arreglo musical de las fábulas de Rafael Pombo, dirigido por Carlos Vives.

El trabajo de Carlos Vives utiliza arreglos con diferentes ritmos colombianos, dándole mucho sabor y movimiento a los texto de Pombo. Fue de los primeros trabajos de música - texto escrito que le propusimos a Alejandro, en ese momento su capacidad lectora era mínima y sin embargo con su gran memoria seguía paso a paso las letras de las canciones, asumiendo la repetición mecánica del texto con una soltura tal (aparente), que engañaba a cualquier observador no informado. 


Otro elemento interesante de este trabajo, fue el estímulo del movimiento corporal de Alejandro. Solía bailar muy a su manera evitando ser observado, si llegábamos a su lugar de diversión, cobraba quietud, volviendo al  libro para retomar el seguimiento de las palabras. Ante esa respuesta, lo invitábamos a bailar, compartiendo así nuestra percepción rítmica.  De forma aleatoria respondía con gusto o disgusto ante nuestra propuesta corporal.


Con cada ritmo realizaba diferentes contorsiones, que después incluyeron tambores y otras superficies para percusión.


El primer texto de Maria del Sol Peralta lo encontramos cuando Alejandro tenía cinco años. En este trabajo la autora se encargó de crear arreglos musicales para diferentes letras de las tonadas infantiles que llenaron de vida a las niñas y niños en los últimos cincuenta años. Con dicho trabajo sucedió lo mismo, en la tercer repetición Alejandro ya había memorizado las letras. El cambio en este caso lo vimos en su naciente práctica del canto. Sin más ni más lo escuchábamos cantar distintos fragmentos de las letras propuestas en el libro. Adicionalmente notábamos que empezaba a preguntarnos sobre palabras que se encontraban en el texto. 


Curiosamente tenía más disposición a preguntar por las palabras que indicaban negación: no, nadie, nunca y jamás. En ese momento entendimos que estos cuentos nos servirían en varios sentidos, siendo uno de ellos, el de  la evaluación de su aprendizaje  (cosa que hasta esa fecha no hubiéramos sospechado).


Con la repetición de estas letras, Alejandro empezó a utilizar mayor número de palabras en otras situaciones de la vida cotidiana. A veces su uso era incoherente con frases que no informaban sobre que quería plantear, en ese mar de frases, empezaron a aparecer algunos oleajes de cortas frases cargadas de un completo sentido.


Como en algunos textos se tocaban elementos de salud, Alejandro empezó a equiparar las sesiones de terapia neural, con ideas de fiebre, tos y cama. Todo ello para indicar que no estaba de acuerdo con la terapia.


El segundo trabajo de María del Sol Peralta, fue un hallazgo fantástico, este texto recreaba una historia de convivencia animal, que era perturbada por una serie de robos. Alejandro siguió el mismo proceso de cuentos anteriores, con una emergencia adicional, empezó a recrear fragmentos o el conjunto de la narración. Lo interesante de esto, fue la puntuación e intensidad que le daba a algunos apartes. Lo que le gustaba cobraba mayor intensidad. Además nos empezó a solicitar que se lo leyéramos. 


Con este cuento nos empezó a invitar para que bailáramos con él, sus movimientos eran extraordinarios, en un espacio rítmico distante del nuestro y sin embargo cargado de gracia, con mucho movimiento de cabeza y desplazamientos en bloque que terminaban en salto o en rodada.


Su gusto por las canciones y la historia fue cobrando mucho tiempo, por eso (cosa que ya nos había pasado con otros cuentos escritos) decidimos guardarlo durante un mes. El no escucharlo lo llevaba a expresiones emocionales desbordadas, lo que nos indicaba que ya no estaba en un ejercicio de aprendizaje, había entrado en el terreno de la autoestimación.


Después de un tiempo, disminuyó su apego a este trabajo y por fortuna otros trabajos musicales llamaban también su atención.


El último de estos trabajos es el de Tomatina Curatodo, cura nada sin amor. Su relación con este cuento musical, ha sido diferente, lo ha convocado mucho el asunto de los viajes de Tomatina. Ya construye sus propias historias distanciándose de la narración original.  Otro aspecto, es el uso que le da al cuento, ya no requiere de la música para hacer la lectura, suele tomar el libro, llevándolo consigo, haciendo una lectura real, solicitando aclaraciones o ampliaciones con respecto a situaciones propuestas por el texto. 


Con este cuento poco hemos bailado, debido a una lesión de columna me he visto restringido mucho en los movimientos y eso me ha impedido acompañarlo en sus solicitudes. Por fortuna en sus clases de percusión ha recreado la historia y ha creado sendas fiestas con Alejandra, Luana y Sebastian


Total, lo que les queremos presentar, es la valía de este tipo de trabajos dado que impáctan en diferentes dimensiones de los niños, y a la par permiten evaluar el impacto que van teniendo los diferentes acompañamientos que se le hacen al niño.

Un abrazo a todas y a todos.