jueves, 28 de noviembre de 2013

ENANOS

Hola mis amados, por fin tomé la decisión de escribirles largo y tendido. Esta era una cita bastante aplazada. Creo que no sabía que decirles, son tantas las cosas que  quedan en el tintero cuando nos dedicamos de lleno a la vida, es como si las narraciones solo fueran posibles en los actos, las palabras, los gestos, las miradas...

Tienen respectivamente seis, cuatro y dos años, ya van expresando esas particularidades maravillosas que la escuela les va a cercenar. Y es triste pensar que eso va a suceder. Es como si un mal augurio nos envolviera a todos en tanto las oportunidades de la educación pública están circunscritas a un juego de azar.

Imaginen lo siguiente: En una escuela hay tres docentes altamente capacitadas que tienen un genuino interés en  los niños que encuentran en sus aulas. Hay allí  otros cinco docentes que no tienen el mismo grado de capacitación, y sin embargo piensan que es valioso "ayudar a los niños para que sean personas de bien". Por último hay otro docente que no quiere trabajar con niños, está allí porque su rector no encontró otro lugar para ubicarlo.

En una estadística plana solo el 33.3% de los niños tendrán la oportunidad de ser acompañados en sus emergencias por parte de sus docentes, El otro 55.5%  mientras esté en el aula tendrá una oportunidad mucho menor y seguramente será visto como un recipiente que debe ser llenado con habilidades, valores, normas y conocimientos. La tragedia total es para el 11.2%, este estará sometido a los avatares de un docente que no está con ellos, simplemente es una presencia administrativa y disciplinaria.

En diferentes momentos de la vida he conocido escuelas públicas que promueven un cambio de mentalidad, una transformación de las lógicas de trabajo y de las representaciones de los docentes, padres de familia y estudiantes. Sin embargo en la mayoría de ellas las buenas intenciones quedaron subducidas por la rutina, la costumbre, la comodidad, la rigidez y la incapacidad de crear dinámicas donde los docentes se sintieran reconocidos, valorados y retribuidos.

Mis amores, ustedes podrán entender mi preocupación. Y esta se ahonda cuando pienso en la educación superior, especialmente en un país como el nuestro en donde el ser humano desaparece para darle paso a un técnico que poco conoce de su saber y que mucho repite de lo que le indican otros, sin un mínimo de réplica racional. 

Cómo no preocuparme si la escuela no los va a acompañar para que se conviertan en seres humanos pensantes, con capacidad de tomar decisiones autónomas y producir recursos desde sus habilidades. Tampoco los va a acompañar para que expandan su ternura y afectividad. Es inverosímil ver como la escuela no se preocupa cuando las voces de los niños y jóvenes dejan de indagar por las cosas de su propio mundo, cuando el silencio es la pauta a seguir ante el ruido del cotilleo o las indicaciones del docente. 

Y de verdad estoy en una encrucijada, dejaré que esto los envuelva a ustedes, me permitiré como ser pensante - con recursos y opción por las decisiones -  observarlos en el trasegar de su vida escolar, siendo testigo de su paulatino silenciamiento.

Las demandas de este mundo económico me gritan que lo más importante es brindarles una oportunidad económica que  augüre un futuro con ventaja social. Igual me pide que tenga una vida cómoda, sin emergencias y con seguros que reduzcan el riesgo ante contingencias o situaciones apremiantes. Con eso les daré seguridad con respecto a su acceso a sistemas de salud, protección social y capacidad de consumo.

cuál va  a ser opciones para decidir sobre los caminos a seguir. ¿Y cómo podrán tomar decisiones pertinentes si la escuela les negó la oportunidad de aprender a decidir?.

Para qué escribir otro texto sobre educación, uno más. Vivir la educación en primera persona 

El encuentro experiencial con Alejandro (mi hijo con expresiones de autismo), fue definitivo para concretar parcialmente  años de reflexión con respecto al ejercicio educativo. Durante mucho tiempo creí que estaba interesado en responder a la pregunta  ¿cómo hacer la transposición didáctica en el acto educativo?, en las pautas metodológicas que ello implica, en sus ejercicios estratégicos y en una praxiología de la educación en diferentes ámbitos y con distintas poblaciones.

En ello había un equívoco, en tanto la mirada no apuntaba exactamente a ese cómo, digamos que era parte de ello, aunque sus límites eran un poco más amplios

Este documento pretende presentar a ustedes un ejercicio de experienciación, desde el cual se han construido algunas afirmaciones con respecto al aula estructurada, concepto que no es para nada propio, sin embargo es el concepto más cercano para explicitar lo que he encontrado. Escribo en primera persona porque parte importante de la experienciación es la inclusión de las subjetividades como elementos trascendentes anVarias reflexiones se han hecho al respecto y con ello había emergido una conclusión parcial sobre los intereses 

Sin ser educador de formación, lo que ha implicado cargar con un signo de deslegitimación con respecto a mis pares, he deambulado por múltiples transectos del ejercicio educativo,