miércoles, 6 de noviembre de 2013

Padresconautismo. Los laberintos sensoriales se caminan a diario

En la ducha Alejandro no tolera el agua fría, al ser sometido a una de estas duchas, el suele gritar, llorar, replicar y culpar. Es  como si esta lo golpeara hasta dejarlo exánime.  Por eso hemos procurado por mantener un baño diario en la mañana que sea con agua atemperada o tibia. Al cumplir un año no tenía problema alguno cuando lo llevábamos a una piscina, incluso al estimular su flotabilidad sonreía y aparentemente lo disfrutaba.  Al cumplir los tres años, su relación con estas piletas cambió abruptamente. A diferencia de sus compañeros de preescolar, rechazaba la mínima posibilidad de participar en las clases de natación. Incluso con nuestra compañía en la piscina, empezaba a llora, gritar y patalear. Prefería correr alrededor de la piscina y quedarse en algún sitio observando a sus compañeros.



Lo interesante es que este comportamiento variaba acorde con el lugar de su cuerpo que quedaba en el agua, si quedaba bajo su cintura no presentaba reacción distinta a disfrutar del movimiento del agua. A partir de los tres años el tener una pileta muy pequeña en casa, su comportamiento empezó a variar, empujado mucho por el gusto de su hermano por zambullirse. Gracias a sus clases de natación  y a un trabajo dirigido que periódicamente se hace con él,  ha logrado meter todo su cuerpo en el agua, aceptando el uso de objetos flotantes para deslizarse. 



El trabajo ha consistido en nominalizar cada parte de su cuerpo, generando reiteraciones en el contacto que esa parte hace con el agua. Dado su gusto por el movimiento, especialmente el salto, hemos generado juegos donde ese salto cambia de profundidad, frecuencia y altura. De igual forma hemos utilizado la imitación de animales marinos para crear juegos en los que representa dichos animales en situaciones humanizadas y no humanizadas.





Recientemente - de manera espontánea  - ha propuesto que nos lancemos agua, cosa que no toleraba tiempo atrás. En su tiempo libre suele bajar al jacuzzi para lanzar objetos, jugar con tubos, embudos, mangueras, y cualquier objeto que le permita crear chorros de agua.