jueves, 28 de noviembre de 2013

Padresconautismo. Alejandro propone, nosotros buscamos incrementar su experiencia.

Alejandro propone, nosotros buscamos incrementar su experiencia.
Un texto repetido escrito en dos tiempos.


Tiempo uno.

Alejandro disfruta mucho de los líquidos en su boca, suele jugar con ellos, convirtiéndose en lavadora de jugos, cisterna,  chorro de agua, escurrentía...


En distintos espacios hace uso de ese gusto, en los lugares de venta de líquidos, en la piscina y jacuzzi, juega con conos, tubos, pitillos,  telas, y todos ellos con la boca y con el líquido como medio.



Le encanta hacer buches, medio tragar el líquido y devolverlo para lanzarlo a su mano, lo mismo hace con la saliva, con esta juega cambiando el cierre de sus labios, la coloca en sus comisuras, y luego con los dedos la devuelve a la boca. A veces juntamos nuestros labios y nos lanzamos el líquido que estemos tomando, eso le encanta. A la par buscamos lanzar el líquido lo más lejos posible. Hemos aprendido a hacer una Imitación inversa, a diferencia de lo postulado por los métodos cognitivo conductuales, somos nosotros los que imitamos a Alejandro. En general esto lo divierte cantidades llevándonos a explorar aspectos que de otra manera quedarían velados. En eso uno de nosotros es más arriesgado en tanto tiene menos prejuicios con respecto a los líquidos corporales y los juegos que implican usar la boca.


No sabemos que tanto estos juegos que están plagados de múltiples ejercicios, han incrementado la capacidad verbal de Alejandro, de acuerdo a lo leído con seguridad lo han hecho, sin embargo esto no es lo más relevante. Pensamos que lo valioso de todo esto es la reducción de nuestros prejuicios y de esa manera el acercamiento real que podemos tener con nuestro amado y de paso con sus dos hermosos amantes.   !QUÉ MAESTRO¡




Tiempo dos.


Hubo un tiempo de dragones, en el que los más grandes querían imponer a los más pequeños cada uno de los detalles sobre como se escupía fuego. Esos grandulones no se tomaban el trabajo de observar las cosas fantásticas que hacían los pequeños, sobre todo para crear en el aire diminutas figuras casi perfectas.

Por fortuna ya no somos esos dragones. A Alejandro le encanta jugar con líquidos dentro de su boca, por eso le gustan la piscina y el jacuzzi y cualquier recipiente, desde los vasos de casa con jugo de frutas, licuado de almendras o papilla de quinua, hasta los baldes con agua corriente o agua jabonosa.  Cuando tomamos líquidos fuera de casa sabemos que la espera será larga, Alejandro toma los pitillos y se dedica a hacer burbujas en los distintos niveles de los vasos. En sus entrenamientos de beisbol, toma su vaso de agua y se dedica a tomar, hacer buches y devolver el líquido.  No somos expertos, ni pretendemos serlo, simplemente pensamos, este tipo de juego deben ayudar muchísimo en el habla de Alejandro. Existen unos efectos colaterales que hemos sorteado, en los sitios de venta de jugos, hemos pagado más de un vaso y limpiado muchos regueros  (además de sortear los comentarios de los que nos observan) , en el entrenamiento sabemos que debemos llevar más agua de la cuenta, en casa parte de la vajilla ha sido reemplazada, como también la limpieza de regueros es algo cotidiano. Lo interesante es que cada vez es más cuidadoso y ha cualificado su forma de juego, recientemente está trabajando mucho con su saliva, con sus labios permite la salida de poca o mucha cantidad, creando burbujas o fluidos que luego toma con sus manos para retornarlos a sus labios.

¿Cómo incrementamos su experiencia? Permitiéndole ser, permitiéndole expresar, brindándole los espacios para experienciar, anteponiendo su interés a nuestros prejuicios, taras y temores.

Abrazos a todas y todos.