martes, 12 de noviembre de 2013

Padresconautismo. Afirmación 3: cuando se está comunicando se está actuando.






2. Cuando se está comunicando se está actuando.

Cuando hablamos de niños neurotípicos es frecuente que resaltemos la importancia que tienen las palabras como constructores de realidad. Por eso un llamado que escuchamos con cierta reiteración es el de hacer conciencia sobre las palabras que utilizamos y cómo acompañamos las mismas desde la kinesia y la proxemia. De por si modelos de trabajo como la Programación Neurolongüistica se enfocan en el escenario de la comunicación interactiva, con resultados interesantes en lo que respecta a los efectos emocionales, cognitivos y sociales de las palabras.







En el caso del espectro autista, podemos afirmar que lo comunicado se apoya en recursos que sobrepasan la palabra, en tanto la misma no tiene el valor social que supone un desarrollo psicológico típico. Emergen así la imagen y el espacio como elementos constructores de realidad, que constituyen parte del sustrato de comunicación que puede ser o no utilizado. Esa utilización depende de las condiciones brindadas por el espacio mismo (arquitectónicas, estéticas, funcionales, ergonómicas, relacionales, afectivas, emocionales, cognitivas...). No hay comunicación si no hay incomunicación y no comunicación, estos extremos de umbral son los que determinan las presencia concreta de lo que se comunica y puede comunicar.







Los niños y niñas con autismo, vistos desde este modelo, se encuentran en todo el umbral comunicativo, por ende enunciar que tienden más a la incomunicación, sería asumir que son ellos los únicos que deben tender puentes comunicativos. Y ello es incorrecto bajo cualquiera de las teorías de la comunicación. Para comunicar se necesitan mínimo dos, y de acuerdo a Pichón Rivière, en realidad siempre se parte de tres. Este autor nos habla del tercer comunicante, todos esos elementos que se encuentran en el marco referencial  ( ideas, preconcepciones, diálogos interiores, prejuicios, miedos, ideologías, estereotipos, atribuciones) están presentes cuando se vive un encuentro comunicativo, generando interferencias, desencuentros, sobreposiciones, acercamientos y disposiciones, entre otros







Precisamente - en el caso del autismo -  ese tercer vinculante es gigantesco en los que somos acompañantes del niño, adolescente o adulto con autismo. Las distintas preconcepciones históricas de  salud, crianza, normalidad,  caridad, prestigio y  justicia, anidan en el  marco referencial, conduciendo los posibles procesos de comunicación por rutas conocidas por nosotros. Ni siquiera pensamos en la posibilidad de deambular las rutas de quien tiene el diagnóstico de conviviente con autismo. Eso no hace parte de las opciones.






Confesamos terror (nuestro tercer vinculante) ante la posibilidad de ver a Alejandro completamente desprovisto de herramientas para asumir un mundo adulto que en términos generales es depredador, instrumental  y utilitaria.

Podemos aventurarnos a afirmar que al comunicarnos actuamos desde y para nuestro tercer vinculante, por ende la mayoría de los encuentros con Alejandro presuponen estructuras comunicativas previstas y provistas por nosotros. Por fortuna él es mejor comunicador que nosotros y ha encontrado formas comunicativas y llamados de atención que nos han permitido hacer un punto aparte, para permitirle invitarnos a sus prácticas comunicativas, donde la acción es mucho más evidente y contradictoriamente menos impactante como acto - pensamiento.







"Ven papá, salta conmigo", es una invitación a trascender nuestras palabras para encontrarnos en el movimiento sobre rejas de alcantarillado, escaleras, andenes, bordes, troncos... Estando en dicha dinámica, suele mirarme y sonreír, generando otro tipo de movimientos y correrías. A veces cuando me siente muy angustiado, se acuesta sobre mi, moviendo su cuerpo de derecha a izquierda. Yo lo abrazo y me dice "más duro, más duro". Sólo cuando yo siento que mis angustias dan paso al disfrute de su contacto, él decide marcharse a otras tareas y aventuras (hasta la fecha no le he comentado de mi sensación). "Escucha música conmigo", es una invitación a ubicarnos en la zona de música, para él mostrarme sus avances corporales, o para solicitar acciones adicionales a las cotidianas.








Retornando a la afirmación, nos hemos puesto en la tarea de invitar a Alejandro a situaciones comunicativas que deslindan los parámetros de la oralidad y es pasmoso como nos copia, generándose a posteriori emergencias que dan cuenta de lo vivido en dichos momentos. Suponemos que esos ejercicios quedan dando vuelta en su ser hasta que los hace públicos a través de la oralidad, la corporalidad o con el trazo de sutiles signos en cualquier superficie.






Esto nos ha llevado a cualificar nuestra comunicabilidad, a entender que Alejandro es un gran escucha que digiere lo que le llega, por ello tenemos mucho cuidado con nuestras acciones - comunicación,  nuestras palabras - acción, nuestros gestos - uso del espacio - acción.

Como hemos dicho es posible que nuestros hallazgos y experiencias pendan del equívoco, sin embargo nos han brindado aprendizajes fantásticos y han potenciado el ejercicio comunicativo con, para y desde Alejandro.

Un abrazo a todos y todas.